Guadalupe Plata cumple ya veinte años persiguiendo una idea tan sencilla como difícil de
domesticar: tocar una música primitiva, oscura e inmediatamente reconocible. Desde
Úbeda, Pedro De Dios —guitarra y voz— y Carlos Jimena —batería— han construido un
lenguaje en el que el blues del Delta convive con el rock’n’roll, la psicodelia, el flamenco y
el folclore popular sin que se perciban las costuras.
Alrededor de esa música han levantado una imaginería poblada por serpientes,
cementerios, navajas, apariciones y amores condenados. Sus canciones parten de las
formas elementales del blues, pero las trasladan a un territorio seco, nocturno y
profundamente arraigado en el paisaje, la memoria y el habla de Andalucía.
Ese arraigo, lejos de poner fronteras a su música, ha sido una de las claves de su
proyección internacional. Guadalupe Plata han tocado en más de veinte países y
territorios, desde Estados Unidos, Canadá y México hasta Brasil, Argentina y Chile,
además de realizar giras periódicas por Reino Unido, Europa central y los Balcanes.
Fotografías: George Achov